Sus ventanales inmensos, los balcones de hierro forjado y los muros de piedra conservan el eco de épocas pasadas. Llegar a Plaça Duc de Medinaceli, en pleno Barrio Gótico y a un paso del Port Vell, es entrar en un entorno donde la historia y la ciudad laten al mismo ritmo. Su majestuosa puerta de madera, con herrajes y arco de medio punto, te invita a descubrir un espacio donde el pasado se encuentra con lo contemporáneo.
Nada más entrar, te recibe una obra única del artista francés Etienne Moyat, un mural que llena el lobby de calidez y sofisticación. Desde aquí, el atrio central te guía hacia uno de los secretos mejor guardados del hotel: la Escalera Medinaceli, una impresionante escalera de caracol suspendida bajo una cubierta acristalada, bañada por luz natural. Un rincón icónico y absolutamente irresistible.
Muchas de nuestras habitaciones ofrecen vistas al puerto y a la elegante plaza del Duc de Medinaceli. Cada ventana es un cuadro vivo que te invita a relajarte, respirar y dejar que la ciudad te acompañe a tu ritmo. Aquí, cada amanecer tiene un toque especial… casi cinematográfico.